Tu cuñado te hizo la web. Y lleva 3 años costándote clientes.
Hay un patrón que se repite entre autónomos y pequeños negocios: la web la hizo alguien de confianza, gratis o casi, y desde entonces nadie la ha tocado. El problema no es la web. El problema es lo que esa web comunica cada vez que un cliente potencial la visita antes de decidir contratarte.
En un mercado donde la IA decide qué negocios recomendar, tener una presencia digital seria ya no es opcional. Es el filtro que separa a los negocios que crecen de los que sobreviven. En Dame mi web lo vemos cada semana.
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