Antes de hablar: los deberes (2 semanas antes)

1. Reúne tus números, no tus sensaciones

"Trabajo mucho" no es un argumento; es un estado de ánimo. Lo que funciona es una lista corta y demoledora: proyectos entregados, dinero generado o ahorrado, responsabilidades asumidas que no estaban en tu contrato, gente formada por ti. Tres a cinco logros con cifras valen más que veinte adjetivos.

2. Averigua tu precio de mercado

Consulta rangos de tu puesto y ciudad —puedes empezar por nuestra tabla salarial por puestos— y mira ofertas activas comparables. Necesitas un número objetivo y un mínimo aceptable. Sin esos dos números, no estás negociando: estás suplicando.

3. Elige el momento

Los buenos momentos existen: después de un éxito visible, antes del cierre de presupuestos del año siguiente, en la conversación de evaluación. Los malos también: en plena crisis del departamento, un viernes a las 18h, o en el pasillo. Pide una reunión específica: "Quiero hablar de mi desarrollo y mi retribución, ¿te va bien el jueves?". Así nadie se siente emboscado.

El guion de la conversación

Apertura (30 segundos, sin rodeos)

"Gracias por la reunión. Quería hablar de mi salario. En los últimos [periodo] he asumido [responsabilidades] y he conseguido [2-3 logros con datos]. He mirado el mercado para mi puesto y mi experiencia, y está en torno a [rango]. Mi propuesta es ajustar mi salario a [cifra concreta]."

Fíjate en los detalles: cifra concreta (no "una subida"), datos de mercado (no "me lo merezco") y cero disculpas. Nada de "sé que no es buen momento" ni "siento pedir esto": tú no sientes nada, estás haciendo exactamente lo mismo que hace la empresa cada año con sus precios.

El silencio

Después de dar la cifra, cállate. El silencio incomoda y la tentación de rellenarlo rebajándote a ti mismo ("...bueno, o lo que se pueda") es enorme. Quien habla primero después de la cifra, pierde.

"La empresa renegocia sus precios cada año sin pedir perdón. Tu sueldo es tu precio."

Respuestas a las objeciones clásicas

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Si el dinero no llega: el plan B que también es dinero

A veces el presupuesto está genuinamente cerrado. Entonces negocia cosas que valen dinero aunque no lo parezcan: días extra de vacaciones, teletrabajo adicional, formación pagada, horario reducido en verano, bonus por objetivos, o un compromiso de revisión por escrito y con fecha. Todo lo que no quede por escrito no existe.

Y si la respuesta es no, sin fecha y sin alternativas

Entonces ya tienes tu respuesta, y no es sobre el presupuesto: es sobre cuánto te valoran. No amenaces con irte si no piensas hacerlo —los faroles se pagan—, pero empieza a moverte en silencio. El mayor aumento de tu carrera, estadísticamente, te lo dará otra empresa. Y cuando llegue la contraoferta de la actual, recuerda este artículo: el dinero siempre estuvo.

Contenido divulgativo de orientación profesional. Las situaciones concretas (convenios, categorías profesionales, cláusulas contractuales) pueden requerir asesoramiento especializado.