Qué es exactamente un convenio colectivo
Un convenio colectivo es un acuerdo negociado entre la representación de los trabajadores y la de las empresas que fija las condiciones laborales de todo un sector o de una empresa concreta. No es una recomendación ni una guía de buenas prácticas: tiene fuerza de norma. Una vez publicado en el boletín oficial que corresponda, obliga a todas las empresas y personas incluidas en su ámbito, hayan participado o no en la negociación, estén o no afiliadas a un sindicato.
Eso significa que tu convenio se te aplica aunque no lo hayas leído, aunque nadie te lo haya mencionado en la entrevista y aunque tu contrato no lo nombre. Y significa también algo más incómodo para muchas empresas: si tu contrato empeora lo que dice el convenio, esa parte del contrato no vale.
La regla de oro: el convenio es un suelo, nunca un techo
El orden es este. El Estatuto de los Trabajadores marca los mínimos legales para todo el país. El convenio colectivo puede mejorarlos, pero no empeorarlos. Y tu contrato individual puede mejorar el convenio, pero tampoco empeorarlo. Cada escalón puede subir; ninguno puede bajar.
| Materia | Mínimo legal (ET) | Lo que suele mejorar el convenio |
|---|---|---|
| Salario | Salario mínimo interprofesional | Tablas salariales por grupo y nivel, pluses, antigüedad |
| Jornada | 40 horas semanales de promedio anual | Jornada anual en cómputo de horas, jornada intensiva en verano |
| Vacaciones | 30 días naturales | Días adicionales, días de libre disposición |
| Permisos | Los del artículo 37 del ET | Más días por fallecimiento, hospitalización, mudanza o matrimonio |
| Baja médica | Prestación de la Seguridad Social | Complemento hasta el 100 % del salario durante X días |
| Preaviso al irte | El que fije el convenio | Normalmente 15 días; en algunos sectores, un mes |
Ese complemento de baja de la última fila es un ejemplo perfecto de por qué conviene leerlo: hay convenios que obligan a la empresa a completarte el sueldo hasta el 100 % durante la incapacidad temporal. Si no lo sabes, no lo reclamas, y no cobrarlo te puede costar cientos de euros en una sola baja.
Cómo encontrar el tuyo en cinco minutos
1. Mira tu nómina y tu contrato
El convenio de aplicación debe constar en el contrato de trabajo y suele aparecer impreso en la cabecera de la nómina. Es la vía más rápida y la más fiable, porque te da el nombre exacto.
2. Busca por actividad, no por tu puesto
El convenio se determina por la actividad principal de la empresa, no por lo que hagas tú. Una diseñadora que trabaja en una empresa de transporte se rige, casi siempre, por el convenio del transporte y no por uno de diseño. Este es el malentendido más frecuente y el que más discusiones genera.
3. Comprueba el ámbito territorial
Muchos sectores tienen un convenio estatal y, además, convenios provinciales que lo mejoran. Si trabajas en hostelería, comercio, construcción, limpieza o metal, lo más probable es que el que de verdad te afecta sea el provincial de tu centro de trabajo.
4. Descárgalo del boletín oficial
Los convenios estatales se publican en el BOE y los provinciales en el boletín oficial de cada provincia. El Ministerio de Trabajo mantiene además un registro público de convenios (REGCON) donde se pueden consultar por sector y territorio. Todo es gratuito: si alguien te pide dinero por darte tu convenio, te está vendiendo algo que es público.
5. Pídelo, sin más
La representación legal de los trabajadores de tu empresa, si la hay, tiene el deber de facilitártelo. Y cualquier sindicato del sector te dirá cuál se aplica con solo describir la actividad de la empresa.
"El contrato lo redacta la empresa. El convenio lo negocian miles de trabajadores. Adivina cuál de los dos está más de tu lado."
Las ocho cosas que hay que mirar en cuanto lo abras
- Tablas salariales y grupo profesional. Busca tu grupo y tu nivel, y compara la cifra con lo que cobras. Cobrar por debajo de tabla es más frecuente de lo que parece, sobre todo cuando alguien lleva años en la empresa y la clasificación se quedó obsoleta.
- Clasificación profesional. Lee la descripción de funciones de cada grupo. Si haces tareas de un grupo superior al que figura en tu contrato, puede corresponderte esa retribución.
- Jornada anual. Muchos convenios no hablan de horas semanales sino de un cómputo anual. Divide y comprueba si estás haciendo más horas de las pactadas.
- Pluses. Nocturnidad, turnicidad, festivos, transporte, disponibilidad, quebranto de moneda, peligrosidad. Son cantidades pequeñas que suman mucho al año y que se pagan solo si se reclaman.
- Antigüedad. Trienios, cuatrienios o quinquenios. Si tu convenio los tiene y tu nómina no los refleja, ahí hay dinero.
- Horas extraordinarias. Cómo se pagan y si pueden compensarse con descanso.
- Permisos retribuidos mejorados. Casi todos los convenios amplían los días que fija la ley.
- Preaviso y régimen disciplinario. Cuántos días tienes que avisar si te vas, y qué se considera falta leve, grave o muy grave. Esto último importa mucho el día que llega una sanción.
Los errores que salen caros
Creer que el contrato prevalece. No prevalece. Una cláusula contractual que empeore el convenio es nula en esa parte, y lo que se aplica es el convenio.
No reclamar los atrasos. Cuando se firma un convenio nuevo con efectos retroactivos, la empresa debe abonar la diferencia de los meses anteriores. Suele hacerse de oficio, pero no siempre, y no siempre completo.
Dejar pasar el tiempo. Las reclamaciones de cantidad prescriben en un año desde que la cantidad pudo exigirse. Un plus mal pagado durante cuatro años solo se reclama, en general, el último. Cada mes que pasa sin reclamar es un mes que se pierde.
Qué hacer si tu empresa no lo aplica
El primer paso es siempre por escrito: un correo pidiendo la revisión de tu clasificación o de un concepto de la nómina, con la referencia al artículo del convenio. Deja constancia, guarda el envío y no lo plantees como un conflicto, sino como una comprobación.
Si no hay respuesta, tienes tres vías que no se excluyen: la representación sindical de la empresa o del sector, la Inspección de Trabajo —cuyas denuncias pueden presentarse también de forma anónima cuando el incumplimiento es colectivo— y la reclamación previa ante el servicio de mediación autonómico como paso previo a la demanda. En incumplimientos salariales que afectan a varias personas, la vía colectiva suele ser mucho más eficaz que la individual, y expone menos a cada trabajador.